lunes, 21 de julio de 2008

viernes, 4 de julio de 2008

CATÓLICOS HACIENDO MÚSICA

Ay de mí si no anuncio el Evangelio


Quisiera colocar 2 fragmentos de la Carta Encíclica Redemptoris Missio del Santo Padre Juan Pablo II:


“La misión de Cristo Redentor, confiada a la Iglesia, está aún lejos de cumplirse… Una mirada global a la humanidad demuestra que esta misión se halla todavía en los comienzos y que debemos comprometernos con todas nuestras energías en su servicio. Es el Espíritu Santo quien impulsa a anunciar las grandes obras de Dios: «Predicar el Evangelio no es para mí ningún motivo de gloria; es más bien un deber que me incumbe: Y ¡ay de mí si no predicara el Evangelio!» (1 Cor 9, 16)”

“La misión renueva la Iglesia, refuerza la fe y la identidad cristiana, da nuevo entusiasmo y nuevas motivaciones. ¡La fe se fortalece dándola!”


ESPIRITUALIDAD DEL MISIONERO



Los misioneros ponen el fundamento de todo su empeño y trabajo apostólicos en cinco grandes amores: Jesucristo, María, la Iglesia, el Papa y los Pastores y las almas. Estos grandes amores, vividos con autenticidad, constituyen las líneas fundamentales de la predicación y del apostolado de los misioneros.

Los misioneros hacen de Jesucristo el centro e ideal de su vida, el modelo en el que tienen que transformarse y la meta de su realización humana y cristiana. Para los misioneros el amor a Cristo consiste fundamentalmente en la amistad con Él, en el cumplimiento de sus mandatos y en la vivencia fiel del Evangelio sin glosa, muy especialmente en todo lo que hace referencia a la caridad fraterna y al mandato misionero «Id por todo el mundo y predicad el Evangelio» (Mc. 16,15).

Los misioneros aman a la Santísima Virgen con un amor tierno y filial, imitándola en sus virtudes, especialmente en la caridad, la humildad, la pureza y la obediencia, encomendándole el fervor y la perseverancia en su esfuerzo de santificación e invocando su ayuda como Madre. Manifiestan su amor y devoción a María mediante la práctica de algunos actos de piedad, que les ayudan a irse conformando cada día más con sus virtudes. Acuden con confianza a María, encomendándole todos los asuntos y necesidades, y muy especialmente la propagación del mensaje evangélico.

Los misioneros aman con devoción y respeto filial al Papa, prestando con fe, total acatamiento y obediencia amorosa a sus disposiciones y mandatos, como venidos del mismo Jesucristo. Veneran con espíritu de fe a los Obispos que enseñan en comunión con el Romano Pontífice, como a los Sucesores de los Apóstoles.

Los misioneros aman apasionadamente a la Iglesia, continuadora de la misión de Cristo y principio de su Reino en la tierra. Por ello, dedican lo mejor de sí mismos y hacen rendir sus talentos con eficacia, de modo que a través de su apostolado Jesucristo sea conocido y amado por el mayor número posible de almas.

Los misioneros, valorando el amor que Cristo tiene por cada alma, no ahorran ningún esfuerzo ni sacrificio con tal de ganarlas para el Reino, estando dispuestos a dar la vida por la salvación de una sola alma.



GENERALIDADES DE UNA MISIÓN


Antes que nada, hay que aclarar que el término MISIÓN tiene cierta flexibilidad: se habla de la Misión de la Iglesia, que tiene un carácter global que integra todas las actividades de la Iglesia, pero en un sentido restringido se refiere más específicamente, al primer anuncio del evangelio, el anuncio del Kerigma. Así es que en este breve artículo usaremos esta segunda acepción de la palabra MISIÓN.

¿Qué son Las Misiones?
Las misiones son actividades de Evangelización que se realizan en una comunidad urbana o rural de manera periódica y sistemática, conforme a una metodología específica, bajo la dependencia del párroco del lugar y con la aprobación del respectivo Obispo.

¿Cuáles son los objetivos de una misión?
a. Se busca llevar el mensaje de Cristo a cada casa, familia y persona que vive en la comunidad a misionar.
b. Promover, en colaboración con los párrocos y los demás agentes de la pastoral diocesana, la acción misionera de la Iglesia, promoviendo la fe católica y previniéndola de los enemigos que atentan contra esa misma fe.
c. Tiene como finalidad la Evangelización, la búsqueda de una vivencia auténtica del cristianismo, que se concrete en vida de gracia, en obras y en un compromiso con la parroquia.
d. Crear un clima adecuado donde puedan nacer, desarrollarse y concretarse inquietudes vocacionales y de mayor entrega al apostolado en la Iglesia.
e. Imprimir en el mundo católico un estilo militante de vivir el compromiso bautismal a través del trabajo misionero.
f. La promoción de catequistas, evangelizadores y agentes de pastoral de tiempo completo y parcial.

(Cf. http://www.demisiones.com/)